La Iglesia

Creemos que la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo es una formada por todos los hombres, sin distinción de nacionalidad, idioma, color o costumbres, que hayan aceptado a nuestro Señor Jesucristo como su Salvador y hayan sido bautizados en el cuerpo por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:13).

Hay un Solo Dios

Creemos que hay un solo Dios que se ha manifestado en distintas formas al mundo através de las edades. Este Dios es el creador de todo lo que existe, sea visible o invisible, Eterno, Infinito en poder, Santo en su naturaleza, atributos y propósitos y poseyendo una divinidad absoluta e indivisible. Es Infinito en su inmensidad, inconocible en su modo de ser e indescriptible en su esencia; conocido completamente solo por sí mismo, por que una mente infinita sólo se puede comprender por sí misma. No tiene cuerpo ni partes y por tanto está libre de todas las limitaciones. “El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es” (Marcos 12:29; Deuteronomio 6:4) “Nosotros empero no tenemos más que un Dios…” (1 Corintios 8:5).

Jesucristo

Creemos que Jesucristo nació milagrosamente del vientre de la virgen María, por obra del Espíritu Santo y que al mismo tiempo es el único y verdadero Dios (Romanos 9:5; 1 Juan 5:20). El mismo Dios del Antiguo Testamento tomó forma humana (Isaías 60: 1-3). "Y aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros..." (Juan 1:14). "Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne..” (1 Timoteo 3:16).

El Espíritu Santo

Creemos en el bautismo del Espíritu Santo, prometido por Dios en el Antiguo Testamento y derramado después de la glorificación del Señor Jesucristo, quien es quien lo envía (Joel 2:28; Juan 7:37-39; 14:16-26; Hechos 2:14, 16-18).Todos los miembros de la Iglesia Vida Eterna deben buscar el Espíritu Santo y vivir constantemente en el Espíritu, como lo recomienda la palabra de Dios (Romanos 8:5-16; Efesios 5:18; Colosenses 3:5).

El Bautismo en Agua

Creemos en el bautismo en agua por inmersión y el cual debe ser administrado por un ministro ordenado. El bautismo es semejante a la muerte de Cristo (Romanos 6:1-5) y en el nombre de Jesucristo, porque esta es la forma en que los apóstoles y ministros bautizaron en la edad primitiva de la Iglesia, segun lo prueban las sagradas escrituras. (Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:6; 22:16).

La Resurrección

Creemos en la resurrección literal de Nuestro Señor Jesucristo que se efectuó al tercer día de su muerte, como relatan los Evangelistas (Mateo 27:60-64; Marcos 16:1-20; Lucas 24:1-12, 36-44; Juan 20:12-20). Esta resurrección había sido anunciada por los profetas (Isaias 53:12) y es necesaria para nuestra esperanza y justificación (1ra. de Corintios 15:20; Romanos 4:25).

El Rapto de la Iglesia y el Milenio

Creemos que la Iglesia, compuesta por los muertos en el Señor y los fieles que estén en la tierra sobre el momento del rapto, será levantada para ir a encontrar a su Señor en los aires y participar en las Bodas del Cordero. Después vendrá con el Señor a la tierra para hacer el juicio de las naciones y reinar con Cristo mil años. Este período será precedido por La Gran Tribulación y la Batalla del Armagedón, a la cual dará fin el Señor cuando descienda sobre el Monte de los Olivos con todos sus Santos (1ra. Tesalonicences 4:13-17;1ra. de Corintios 15:51-54; Filipenses 3:20,21; Isaias 65:17-25; Daniel 7:27; Miqueas 4:1-3; Zacarías 14:1-16; Mateo 5:5; Romanos 11:25-27; Apocalipsis 20:1-5).

El Juicio Final

Creemos que hay un juicio preparado en el cual participarán todos los hombres que hayan muerto sin Cristo y los que estén sobre la tierra en el tiempo de su verificación. Este juicio se efectuará al final del Milenio y también se conoce con el nombre el Juicio del Trono Blanco. La Iglesia no será juzgada en esta ocasión, sino que ella misma intervendrá en el juicio que se haga a todos los hombres de acuerdo con lo que está escrito en los libros que Dios tiene preparados. Al terminarse este juicio, los cielos y la tierra que hoy existen serán renovados por fuego y los fieles habitarán en la Nueva Jerusalen. La dispensación habrá terminado y entonces Dios volverá a ser todas las cosas en todos (Daniel 7:8–10, 14,18; 1 Corintios 6:2,3; Romanos 2; 16; 14:10; 1 Corintios 5:10; Apocalipsis 20:5-15; 21:1-6).

La Santidad

Creemos que todos los miembros del cuerpo de Cristo deben ser santos, es decir, apartados de todo pecado y consagrados al servicio de Dios. Por esa razón deben abstenerse de toda clase de prÁcticas, diversiones e inmundicias de carne y de espíritu (Levítico 19:2; 2 Corintios 7:1; Efesios 5:26, 27;1 Tesalonicences 4:3, 4; 2 Timoteo 2:21; Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:16). Sin embargo en la práctica de la santidad, creemos que debe evitarse toda clase de extremismo, ascetismos y privaciones que tienen cierta reputación de sabiduría, en culto voluntario y de humildad y en duro trato de la carne, la cual sombra de lo porvenir, mas el cuerpo de Cristo (Colosenses 2:17–23). En lo que respecta a alimentos, sabiendo que todo lo que creó Dios es bueno y nada hay que desechar tomándolo con acción de gracias . (1ra de Timoteo 4:4).

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